Ecuador: Yasuní en la coyuntura: economía, control y contradicciones/The Yasuní and the Current State of Affairs

Brian K. Murphy brian at radicalroad.com
Tue May 13 09:36:23 CDT 2014


Note, an english translation of this essay, by Danica Jorden, follows 
below the original...
  ~ Brian
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http://www.planv.com.ec/historias/sociedad/yasuni-la-coyuntura-economia-control-y-contradicciones
Yasuní en la coyuntura: economía, control y contradicciones
La negación de la consulta tiene enormes impactos sobre la calidad de 
la democracia, la vigencia o no de los derechos de participación y la 
luz verde para la explotación petrolera sin contradicciones.

por Eduardo Gudynas  | 07 de Mayo del 2014 | Plan V

La autoridad electoral ha anunciado que no se han reunido las firmas 
necesarias para llamar a una consulta ciudadana sobre la explotación 
petrolera en el parque Yasuní. Esta es una decisión que tiene enormes 
impactos. Muchos la interpretarán como un paso atrás en la vida 
democrática. Señalarán, con razón, que esto se debe no solamente a 
que se impide la expresión ciudadana, sino también a los modos por 
los cuales se ha operado, apelando a extraños mecanismos burocráticos 
y administrativos.

También se apuntará que ha prevalecido el apetito por los dineros que 
arrojaría la explotación petrolera en los campos ITT. No descarto 
esos razonamientos. Pero la puesta en marcha de esas operaciones 
llevará un buen tiempo y difícilmente serán aprovechados por la 
actual administración. Otros dirán que eso no importa, ya que esto es 
en realidad parte de un proyecto de reelección, y entonces usarán 
esos recursos financieros para sostener la continuidad gubernamental 
en el siguiente período. Pero este extremo todavía no está confirmado.

Estoy seguro que varios analistas ahondarán en estas cuestiones, y es 
por ello que prefiero explorar otras aristas que están directamente 
ligados a la coyuntura actual y expresen necesidades apremiantes.

Las razones del capital
En primer lugar se deben tener muy presentes las intenciones de 
continuar con las rondas de concesiones  de campos petroleros. En 
esas negociaciones, los empresarios exigen condiciones de inversión 
firmes, que aseguren que los lotes ganados puedan ser efectivamente 
explotados. Pero esas certidumbres crujían ante la posibilidad de una 
consulta ciudadana que pudiera impedir la explotación petrolera en 
algún rincón del país. No faltarían ejecutivos que temieran, o 
dijeran temer, que si se vota una moratoria para el Yasuní, otro 
tanto podría repetirse en distintos sitios amazónicos. A su vez, no 
pasaron desapercibidas las dificultades del gobierno en la reciente 
ronda de negociaciones petroleras para el suroriente. Por lo tanto, 
para despejar el camino para nuevas negociaciones petroleras, el 
gobierno debería retomar el control absoluto sobre lo que ofertaba, y 
ello implica detener mecanismos plebiscitarios que lo pudieran 
condicionar.

Las necesidades controlar y disciplinar
En segundo lugar, se debe reconocer que la movilización a favor del 
Yasuní, fue enorme, y el papel de nuevos colectivos, notablemente 
Yasunidos, fue impactante. Quedaron en evidencia nuevas formas de 
expresión política, un retorno de la militancia juvenil, estructuras 
más horizontales, y por lo tanto más difíciles de cooptar. Dicho de 
modo muy esquemático: eran ensayos de movilización ciudadana 
independiente, que no eran controladas desde el gobierno o desde 
partidos políticos. Además, sus contenidos apuntaban a la esencia de 
la estrategia de desarrollo de la administración Correa, poniendo en 
discusión su extractivismo, y reclamando el cumplimiento de los 
mandatos ecológicos de la Constitución de Montecristi.

Un movimiento autónomo, potente y con muchas más potencialidades, 
siempre es enfrentado desde el poder. Entonces, bajo esta hipótesis, 
era crucial impedir la consulta ciudadana para evitar que ese 
colectivo siguiera operando, continuara ampliando sus bases de apoyo, 
ganara en experiencia, y madurara hasta convertirse en un adversario 
político inmanejable.

Existe al menos un antecedente de la confluencia de estos dos 
factores, la salvaguarda a la inversión petrolera y el control sobre 
la sociedad civil, y se expresó con la disolución de la fundación 
Pachamama. Allí estuvieron presentes estos dos factores, ya que se 
justificó esa medida extrema aduciendo que esa fundación afectó una 
de las negociaciones petroleras, mientras que se cortaba con sus 
apoyos a comunidades locales, y se mandaba un mensaje a las demás 
ONGs.

Bajo esa misma lógica, no puede excluirse un golpe de timón 
dramático: que el propio Presidente decidiera llamar a la consulta 
ciudadana. Como el ejercicio disciplinario ya se completó, el mensaje 
a los inversores petroleras también está claro, se podrían 
contrarrestar algunas de las críticas, retomar la iniciativa, y 
llamar a una consulta, pero bajo sus condiciones (incluyendo sus 
propias preguntas).

Es preferible evitar el debate
Considerando estos factores, se puede abordar un tercer aspecto. Es 
que de todos modos llama mucho la atención que se asumieran todos los 
costos y críticas (nacionales e internacionales), de impedir la 
consulta popular sobre el Yasuní. Es que si se hubiera permitido esa 
consulta, el resultado era incierto, y reconozco que es muy posible 
que hubiera triunfado la opción de habilitar la explotación 
petrolera. No podemos olvidar que la mayor parte de los votantes 
están en ciudades, lejos de la Amazonia, muchos con conocimientos y 
sensibilidades más preocupadas por la subsistencia diaria que por lo 
que ocurre en regiones remotas del Ecuador, y que posiblemente oirían 
apabullantes campañas publicitarias gubernamentales. A pesar de todo 
esto, hasta ahora, no se han aceptado riesgos. No debe escapar al 
análisis que si se llamaba a la consulta ciudadana, se habilitaba un 
proceso de debate público que aún en caso de perderse, serviría para 
el aprendizaje ciudadano, el fortalecimiento de redes independientes, 
y tal vez, hasta se podía ganar.

Defender los extractivismos es retroceder
Bajo estas condiciones asoma el cuarto, y último punto, en estas 
hipótesis primarias. Los gobiernos no pueden adentrarse en debates 
amplios y plurales sobre los extractivismos porque a estas alturas, 
tienen muy escasos argumentos para defenderlos. El extractivismo 
actual sólo es posible acotando la pluralidad democrática. Pocos 
proyectos pasarían controles ambientales y sociales rigurosos, ya que 
siempre implican altos impactos ambientales y poca gente en las 
comunidades locales aceptarían sacrificar sus territorios.

Este asunto es más grave con los gobiernos progresistas, ya que la 
mayor parte de las razones extractivistas además terminan en 
razonamientos conservadores, anclados en el mercado y reforzando la 
subordinación comercial global. Son, por lo tanto, argumentos 
contrarios a la propia esencia de la izquierda.

Todo esto hace que para el progresismo gobernante, cuando se ve 
forzado a debatir en serio sobre su apetencia petrolera o minera, se 
desnudan sus íntimos pensamientos mercantiles. Debates públicos sobre 
la explotación petrolera en la Amazonia promovidos por una consulta 
ciudadana, pondría en discusión asuntos que van mucho más allá de la 
estrategia petrolera gubernamental. Rápidamente se estaría 
discutiendo sus ideas sobre el desarrollo, sus prácticas 
gubernamentales, etc. dejando en evidencia sus contradicciones. Y 
esto es algo que muchos en el progresismo lo saben, y por ello evitan 
con todas sus fuerzas entrar en esos terrenos.

Bajo esta coyuntura, los intereses económicos, la apetencia por 
controlar y el miedo a quedar atrapado en contradicciones 
ideológicas, deja muy en claro que el progresismo es un proceso que 
se está separando cada vez más de la izquierda que le dio origen. Lo 
que acaba de suceder con la explotación petrolera en el Yasuní es una 
contribución más a esa divergencia. Entretanto, el futuro del Yasuní 
queda en entredicho.
*******

Translation, by Danica Jorden  
http://www.upsidedownworld.org/main/index.php
Ecuador - The Yasuní and the Current State of Affairs: Economics, 
Regulation, and Opposition
Denying the referendum will have enormous impacts on the quality of 
democracy, the protection or lack of the right to participate in 
governance, and will give a green light to unopposed oil exploration.

Written by Eduardo Gudynas, Translated by Danica Jorden   
Thursday, 08 May 2014  Source: Plan V

The National Electoral Council in Ecuador has announced that a 
sufficient number of signatures was not gathered in order to call for 
a public referendum concerning oil exploration in the Yasuní park. 
This decision will have enormous impacts. It has been interpreted by 
many as a step backwards for democracy. This decision has been called 
out, rightly so, as not only a hindrance of public expression, but 
also for the manner in which the decision was made, referring to 
unusual bureaucratic and administrative practices.

The prevailing appetite for the money gushing out of the ITT oil 
exploration fields has also been pointed out. I don't discount these 
reasons. But getting exploration up and running will take some time 
and would hardly benefit the current administration. Others will say 
that doesn't matter, that this is really part of a re-election 
effort, and that financial profits will be used to sustain the 
government into the next cycle. This extreme view, however, has yet 
to be confirmed.

I am sure that various analysts will delve into these questions, and 
that's why I prefer to explore other points of view that are directly 
related to the current state of affairs and reflect more urgent needs.

Capital's Reasons
Firstly, it is important to keep in mind the intention to continue 
seeking bids for oil field concessions. In these negotiations, 
corporate heads demand firm investment conditions, in order to ensure 
that the blocks they acquire can be effectively exploited. But these 
assurances would crumble in light of the possibility of a people's 
referendum that could prevent oil exploration in any corner of the 
country. There's no lack of executives who fear, or claim to, that if 
there is a vote for a moratorium in the Yasuní, that other votes 
could follow for other locations in the Amazon. Likewise, the 
government's difficulties in the recent round of petroleum 
negotiations over the Southeast have not gone unnoticed. So, in order 
to clear the way for new oil negotiations, the government needs to 
reassert complete control over what it offers, and that implies 
stopping plebiscites that might place conditions on that control.

The needs to control and discipline
Secondly, it must be noted that the mobilization in defense of the 
Yasuní was enormous, and the role played by new collectives, 
especially the Yasunidos, has had great impact. New forms of 
political expression were in evidence, youth activism was reborn, and 
more horizontal structures were created, making them more difficult 
to co-opt. To put it bluntly: There were examples of an independent 
people's mobilization that was not under the government's or any 
political party's control. Furthermore, all of their issues pointed 
to the essence of the Correa administration's development strategy, 
debating its extractivism, and demanding compliance with the 
ecological mandates set forth in the Montecristi Constitution.

A strong, autonomous, and potential-filled movement will always be 
confronted by those in power. So under this hypothesis, it was 
crucial to stop a popular referendum in order to prevent the 
collective from continuing to operate, increase its base of support, 
learn from experience and mature into an unmanageable political 
adversary.

There is at least one precedent for the confluence of these two 
factors, safeguarding oil investment and controlling civil society, 
and that was shown in the dissolution of the Pachamama Foundation. 
These two factors were present then, and used to justify the extreme 
way the foundation was alleged to have affected one of the oil 
negotiations, while cutting off its support for local communities, 
and sending a message to other NGOs.

Under this same logic, one must not exclude the possibility of a 
supreme confidence game: that this same President could decide to 
call for a popular referendum himself. With the disciplinary period 
over, the message to oil investors is also clear, and he could 
counteract some of the critics, take over the initiative and call for 
a referendum himself, but under his own conditions (and including his 
own issues).

It's best to avoid debate
In addition to these factors, one could also consider a third aspect. 
It is truly striking all the costs and criticisms (both national and 
international) that were incurred in order to prevent a popular 
referendum on the Yasuní. It's that if they had allowed the 
referendum, the result would have been uncertain, and I recognize 
that it is very possible that the decision to enable oil exploration 
might have won out. We cannot forget that the vast majority of voters 
live in cities, far from the Amazon, and many of them are more 
affected and concerned by their daily subsistence than what is 
happening in remote regions of Ecuador, and could possibly be 
overwhelmed by the government's media campaign. Despite all this, 
until now, no one has taken the risk. Any analysis should not ignore 
that if a popular referendum were called, a public debate would be 
enabled that, even in the case of a loss, would educate the people, 
strengthen independent networks, and perhaps ultimately lead to 
victory.

Defending extractivism is regressive
Under these conditions appears the fourth, and final, point of these 
preliminary hypotheses. Governments cannot dive into far-reaching and 
multiple debates on extractivism because from these vantage points, 
there are too few arguments to defend it. Present day extractivism is 
only possible by reigning in democratic plurality. Few projects would 
surpass rigorous environmental and social regulation, as they always 
have great environmental impacts and few people in local communities 
would agree to sacrifice their lands.

This issue is more serious for progressive governments, since the 
vast majority of extractivist rationale is based on conservative 
arguments tied to the market and reinforcing global commercial 
subordination. These arguments are therefore contrary to the very 
essence of the left.

All this means that a progressive government, when forced to 
seriously discuss its appetite for petroleum or mining, must shed its 
clothes and reveal its most intimate mercantile thoughts. Public 
debates on oil exploration in the Amazon promoted through public 
referendum could raise discussion about issues much more far-reaching 
than the government's petroleum strategy. There would rapidly also be 
discussion about development, government practices, etc., revealing 
their contradictions. And this is something that many progressives 
know, and why they avoid going there at all costs.

In this current state of affairs, economic interests, the appetite 
for control, and the fear of being trapped in ideological 
contradictions clarifies how progressivism is a process that is 
increasingly detached from the left from which it originated. What 
just happened concerning oil exploration in the Yasuní is but one 
more contribution to this divergence. In the meantime, the future of 
the Yasuní remains in question

Eduardo Gudynas is one of South America's most respected 
environmental analysts and activists.

See also:
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http://lalineadefuego.info/2014/04/14/lectura-sobre-el-retorno-del-ecuador-al-banco-mundial-por-alberto-acosta/
LECTURA SOBRE EL RETORNO DEL ECUADOR AL BANCO MUNDIAL.
La cuadratura capitalista del círculo revolucionario
POR ALBERTO ACOSTA |  la linea de fuego  | 11 Abril 2014

Available in English translation at: 
http://www.upsidedownworld.org/main/index.php
A Reading on Ecuador's Return to the World Bank
The squaring of capitalism in the revolutionary circle
by Alberto Acosta, La Línea de Fuego, Tuesday, 06 May 2014, 
translated by Danica Jorden
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