[WSF-Discuss] Honduras: posiblemente el lugar más peligroso del mundo para defender el medio ambiente

Brian K. Murphy brian at radicalroad.com
Thu Apr 28 14:20:55 CDT 2016


/*English version follows…*/

https://www.ifex.org/honduras/2016/04/21/dangerous_defend_environment/es/
*Antecedentes: ¿Por qué Honduras es posiblemente el lugar más peligroso 
del mundo para defender el medio ambiente?*

/*El reciente asesinato de la activista ambiental Berta Cáceres ha 
demostrado muy claramente que cualquiera que se oponga a los intereses 
de los poderosos en Honduras está en peligro. Pero, al mismo tiempo, la 
respuesta desafiante ante su asesinato ha demostrado que el valor de los 
hondureños y su compromiso para resistir a la dictadura y defender la 
tierra es inquebrantable.*/

Tyler Shipley para IFEX 21 abril 2016

La primera vez que fui a Honduras fue en 2009, a raíz del golpe militar. 
Yo era parte de una delegación de derechos humanos, y sería el primero 
de varios viajes que haría a Honduras entre 2009 a 2016 como 
investigador, periodista y observador de derechos humanos. Sabía muy 
poco de la política hondureña antes del golpe, y mientras que me apuraba 
para estar al tanto de lo que estaba ocurriendo, el primer artículo que 
recuerdo leer fue la transcripción de un discurso de Berta Cáceres, en 
el que señaló que "ningún país del mundo se habría sentado a hablar de 
Honduras ... si no hubiera sido por la lucha del pueblo hondureño". El 
golpe de Estado, insistió, había sido una respuesta a la fuerza y el 
compromiso de los activistas, la defensa de su tierra, el medio ambiente 
y sus comunidades.

Si avanzamos al 2016 y de cara a una dictadura militar en curso, Berta 
era uno de los nombres más destacados en Honduras, con una reputación 
internacional que incluyó ganar el Premio Goldman para el Medio Ambiente 
por su trabajo protegiendo a su comunidad indígena del destructivo 
proyecto de presa hidroeléctrica Agua Zarca. Las empresas como la que 
trata de construir Agua Zarca ofrecen sobornos a funcionarios, llevan a 
cabo procesos de consulta falsos, compran tierras ilegalmente, y a veces 
se las apropian directamente.

Mientras tanto, los activistas comunitarios del medio ambiente como 
Berta están sujetos a todo tipo de violencia y manipulación en sus 
esfuerzos por defender la tierra. Las amenazas de muerte son comunes, 
muchas veces contra las familias de los activistas, y los defensores de 
la tierra se ven muy seguido arrastrados a través del sistema de 
justicia bajo cargos falsos. Las empresas en cuestión utilizan fuerzas 
de seguridad privada para imponer su voluntad y, en algunos casos, 
incluso tienen el apoyo directo de la policía y los militares hondureños.

Luego de reportar innumerables amenazas contra su vida, más 
recientemente por parte de hombres conectados a la compañía canadiense 
Blue Energy, Berta Cáceres fue asesinada el 3 de marzo de 2016. Si bien 
es sólo uno de cientos de casos de hondureños que han sido asesinados 
por defender la tierra, el asesinato de Berta ha provocado una respuesta 
internacional importante, en parte debido a su alto perfil. El hecho de 
que se haya matado a Berta impunemente, envía un mensaje claro: si 
pueden salirse con la suya en este caso, pueden salirse con la suya siempre.

*Sombras imperiales*
¿Cómo se deterioró tanto la situación en Honduras? En América del Norte, 
tendemos a pensar que los otros países se meten ellos mismos en estos 
líos, quizá debido a su experiencia limitada con la democracia o porque 
tienen una tendencia cultural hacia la irracionalidad y el conflicto. 
Estas explicaciones absurdas a menudo enmascaran la verdadera causa de 
la inestabilidad y la violencia: el legado del imperialismo.

Honduras ha tenido un encuentro problemático de 500 años con el 
"Occidente". Después de tres siglos de violenta conquista española, 
Honduras emergió como un Estado independiente, que rápidamente llegó a 
ser conocido como una "República bananera" debido a su completa 
dominación por parte de compañías de frutas estadounidenses. Las 
dictaduras sucesivas patrocinadas por los magnates bananeros, privaron a 
los hondureños de sus derechos durante la mayor parte del siglo 20, 
mientras que las plantaciones asolaron las costas y llenaron los 
bolsillos de los propietarios de negocios estadounidenses y de unos 
pocos propietarios hondureños.

No fue sino hasta la década de 1990 en que se le brindó la oportunidad a 
los hondureños de llevar a cabo elecciones libres, crear un sistema 
legal de alguna manera funcional, y construir estructuras significativas 
de la sociedad civil.

El resultado totalmente predecible de permitir que la gente promedio 
tenga cierto control sobre sus vidas fue que esa gente empezó a exigir 
una participación más equitativa de la riqueza del país. Exigieron la 
libertad de expresarse sin represalia violenta. Por encima de todo, 
exigían que sus tierras y el medio ambiente sean protegidos frente a las 
empresas extranjeras que buscan construir minas, represas y plantaciones.

Todo esto iba en fuerte contradicción con la forma en que Honduras había 
sido gobernada por siglos, y con cada victoria popular - una suspensión 
de las nuevas concesiones mineras, el aumento del salario mínimo, y 
sobre todo una propuesta para reformar la Constitución de Honduras - la 
clase dominante se volvía cada vez más incómoda.

*La nueva Honduras*
En junio de 2009, la vieja élite ya se había cansado del experimento de 
tener un gobierno responsable. Así gestaron un complot para secuestrar 
al presidente elegido democráticamente, y tomar el control completo del 
Estado. Luego, le pidieron a sus aliados - en particular los Estados 
Unidos y Canadá - que le digan al mundo que se trataba de una 
transferencia legítima del poder y que no debía haber ninguna 
interrupción de los "negocios como siempre" en Honduras.

No hace falta decir que en Honduras, ya nada era "como siempre". Los 
hondureños como Berta Cáceres habían luchado durante décadas para 
construir un sistema democrático funcional que le permitiera a la gente 
proteger a sus comunidades, y ahora se encontraban bajo el ataque de la 
policía y los militares.

Cientos de personas murieron cuando inundaron las calles exigiendo el 
regreso del presidente. El Estado hizo cumplir el toque de queda, 
reprimió la disidencia, equiparó todo el trabajo de activismo con 
"terrorismo" y escribió listas con los nombres de las personas que 
debían ser arrestadas por su participación.

La dictadura organizó elecciones diseñadas para crear la apariencia de 
una democracia, pero llevó a cabo ataques dirigidos a los candidatos de 
la oposición, incluyendo el principal candidato presidencial Carlos H. 
Reyes, que se retiró de las elecciones después de haber sido aporreado 
en la cabeza por el bastón de un policía.


Pero los defensores de la tierra de Honduras no dieron marcha atrás, 
incluso frente a la violencia. Las estaciones de radio siguieron 
emitiendo informes críticos, incluso mientras atacaban periodistas y se 
les destruía el equipamiento. Los defensores de los derechos humanos 
publicaron los nombres y contaron las historias de las personas que 
fueron amenazadas, atacadas, detenidas y asesinadas. Los abogados 
lucharon por el restablecimiento del Estado de derecho en los 
tribunales. Y mientras tanto, los defensores de la tierra crearon 
bloqueos para detener los destructivos mega-desarrollos que causan 
estragos en la tierra de la cual dependen los hondureños.

*Berta no murió…*
Por desgracia, la resistencia hondureña no logró su objetivo inmediato 
de la restauración de un Estado democrático de derecho en el país. A 
pesar del reconocimiento generalizado de que las elecciones realizadas 
bajo la dictadura fueron fraudulentas, el régimen se ha mantenido en el 
poder con el apoyo de los Estados Unidos y de Canadá.

De hecho, su control se ha reforzado desde el año 2009. El actual 
presidente, Juan Orlando Hernández, ha buscado consolidar su propio 
control del país a largo plazo, después de haber cambiado la 
constitución para poder ser reelegido y luego de haber creado una unidad 
de policía militar especial constituida de gente que le es leal.

Mientras tanto, se impusieron dolorosas medidas de austeridad en el 
país, hundiendo a los pobres de Honduras en circunstancias cada vez más 
graves, y se expuso el país a concesiones extranjeras cada vez más 
explotadoras, reduciendo los impuestos sobre sus ganancias y eliminando 
las regulaciones que fueron diseñadas para proteger a las personas y el 
medio ambiente. Aunque estas sean buenas noticias para empresas como las 
canadienses Goldcorp o Gildan, tienen consecuencias desastrosas para los 
hondureños que toman agua envenenada por la escorrentía de Goldcorp o 
desarrollan discapacidades permanentes en las fábricas de Gildan.

Estas empresas no tienen miedo a las represalias debido a que el Estado 
de Honduras está ahora firmemente en el bolsillo de las grandes 
empresas, y ha demostrado estar más que dispuestos a utilizar la 
violencia para proteger sus intereses. Un ejemplo: el asesinato de Berta 
Cáceres.

Esto es, quizás, donde la historia de Honduras es más desmoralizante, 
pero, paradójicamente, también más esperanzadora. Por un lado, su 
asesinato ha demostrado muy claramente que cualquiera que se oponga a 
los intereses de los poderosos en Honduras está en peligro. Pero, al 
mismo tiempo, la respuesta desafiante frente a su asesinato ha 
demostrado que el valor de los hondureños y su compromiso para resistir 
a la dictadura y defender la tierra es inquebrantable. Estos se vieron 
demostrados por las manifestaciones masivas en su nombre, un oleaje de 
atención internacional sobre su caso, y la promesa garabateada en las 
paredes de las ciudades de Honduras: "Berta no murió, se multiplica."

El clima peligroso para los defensores del medio ambiente en Honduras es 
producto de las acciones tanto de Honduras como de los gobiernos de 
América del Norte. Por lo tanto, para aquellos de nosotros fuera de 
Honduras que están comprometidos con la justicia ambiental y social, es 
de suma importancia que, también, nos volvamos Berta Cáceres. Los 
derechos humanos y las organizaciones ambientales en América del Norte - 
como Rights Action y Global Witness - se solidarizaron con los que están 
en Honduras - al igual que COFADEH y COPINH - que se han opuesto al 
gobierno militar y reivindicaron el retorno a la democracia y la 
protección de los derechos básicos. Estas redes serán de vital 
importancia para proteger a los defensores del medio ambiente y de la 
comunidad, como la hija de Berta que seguirá el trabajo de su madre y, 
por extensión, se expondrá a los mismos riesgos.

*/Tyler Shipley/****enseña política, economía e historia en el Humber 
College y la Universidad de York en Toronto, Canadá, y es autor del 
libro de próxima aparición **/"Ottawa y el Imperio: Canadá y el golpe 
militar en Honduras”. /**
*
**************
https://www.ifex.org/honduras/2016/04/21/dangerous_defend_environment/?utm_source=whatcounts&utm_medium=email&utm_campaign=itw_27april2016
*Why Honduras is the most dangerous place in the world to defend the 
environment*
/*The assassination of prominent environmental activist Berta Cáceres 
has demonstrated that anyone who opposes the powerful interests in 
Honduras is in serious danger. How did we get here?*/

Tyler Shipley for IFEX 21 April 2016

The first time I went to Honduras was in 2009, in the aftermath of the 
military coup, I was part of a human rights delegation, and it was to be 
the first of several trips I took to Honduras between 2009-2016 as a 
researcher, journalist, and human rights observer. I knew little of 
Honduran politics before the coup, and I rushed to bring myself up to 
speed on what was happening; the first article I remember reading was 
the transcript of a speech by Berta Cáceres, in which she noted that "no 
country in the world would have sat down to talk about Honduras… if it 
hadn't been for the struggle of the Honduran people." The coup, she 
insisted, had been a response to the strength and commitment of 
activists, defending their land, the environment, and their communities.

Flash forward to 2016 and, in the face of an ongoing military 
dictatorship, Berta was one of the most prominent names in Honduras, 
with an international reputation that included winning the Goldman 
Environment Award for her work protecting her Indigenous community from 
the destructive Agua Zarca hydroelectric dam project. Companies like the 
one trying to build Agua Zarca offer bribes to officials, carry out fake 
consultation processes, buy land illegally, and sometimes directly seize 
it.

Meanwhile, environmental and community activists like Berta are subject 
to all manner of violence and manipulation in their efforts to defend 
the land. Death threats are common, often made against the activists' 
families, and land defenders often find themselves dragged through the 
justice system on trumped up charges. The companies in question use 
private security forces to impose their will and, in some cases, even 
have the direct support of the Honduran police and military.

After reporting countless threats against her life, most recently from 
men connected to the Canadian company Blue Energy, Berta Cáceres was 
assassinated on March 3, 2016. While it is only one of hundreds of cases 
of Hondurans who have been killed for defending the land, Berta's murder 
has elicited a significant international response, partly because of her 
high profile. For Berta to be killed with impunity sends a clear 
message: if they can get away with this, they can get away with anything.

*Imperial Shadows*
How did things in Honduras get so bad? In North America, we are 
typically encouraged to think that other countries got themselves into 
this mess, perhaps because they have limited experience with democracy 
or possess a cultural tendency towards irrationality and conflict. These 
absurd explanations often mask the real cause of the instability and 
violence: the legacy of imperialism.

Honduras has had a troubled 500-year encounter with "the West." After 
three centuries of violent Spanish conquest, Honduras emerged as an 
independent state that quickly came to be known as the "Banana Republic" 
because of its complete domination by U.S. fruit companies. Successive 
dictatorships sponsored by the banana magnates kept Hondurans 
disenfranchised for most of the 20th century, while the plantations 
ravaged the coastlines and lined the pockets of American and a few 
Honduran business owners.

It wasn't until the 1990s that Hondurans were finally afforded some 
space to carry out free elections, create a somewhat functional legal 
system, and build meaningful civil society structures.

The altogether predictable outcome of allowing average people to have 
some control over their lives was that people began to demand a more 
equitable share of the country's wealth. They demanded the freedom to 
express themselves without violent reprisal. Above all, they demanded 
that their land and environment be protected from foreign corporations 
seeking to build mines, dams, and plantations.

All of this ran in sharp contradiction to the way Honduras had been 
governed for centuries, and with every popular victory - a moratorium on 
new mining concessions, raising of the minimum wage, and especially a 
proposal to reform the Honduran constitution - the ruling class grew 
increasingly uneasy.

*The New Honduras*
By June 2009, the old elite had had enough of this experiment with 
responsible government. So they hatched a plot to kidnap the 
democratically-elected President, and take back complete control of the 
state. They then called upon their allies - most notably the United 
States and Canada - to tell the world that this was a legitimate 
transfer of power and there should be no interruption of "business as 
usual" in Honduras.

Needless to say, nothing in Honduras was "as usual" anymore. Hondurans 
like Berta Cáceres had struggled for decades to build a functional 
democratic system that would allow people to protect their communities, 
and now they found themselves under attack by police and military.

Hundreds were killed as people flooded the streets demanding the return 
of the President. The state enforced curfews, cracked down on dissent, 
equated all activist work with "terrorism" and wrote up lists of names 
of people to be arrested for their involvement.

The dictatorship held elections designed to create the appearance of 
democracy, but carried out targeted attacks on candidates from the 
opposition, including Presidential frontrunner Carlos H. Reyes, who 
dropped out of the elections after being bludgeoned in the head by a 
police baton.

But Honduras' land defenders did not back down, even in the face of 
violence. Radio stations continued to broadcast critical reports, even 
as journalists were attacked and equipment destroyed. Human rights 
advocates published the names and told the stories of the people who 
were threatened, attacked, arrested, and assassinated. Lawyers battled 
for the restoration of the rule of law in the courts. And all the while, 
land defenders set up blockades to stop the destructive 
mega-developments that would ravage the earth upon which Hondurans depend.

*Berta Did Not Die… *
Sadly, the Honduran resistance did not achieve its immediate goal of 
restoring democratic rule of law in the country. Despite the widespread 
recognition that the elections held under the dictatorship were 
fraudulent, the regime has held onto power with support from the United 
States and Canada.

In fact, its grip has tightened since 2009. The current President, Juan 
Orlando Hernandez, has moved to consolidate his own long-term control of 
the country, having changed the constitution to allow himself to run for 
re-election and created a special military-police unit that is packed 
with his loyalists.

In the meantime, he has imposed painful austerity measures on the 
country, plunging Honduras' poor into ever more dire circumstances, and 
has exposed the country to ever more exploitative foreign concessions, 
reducing taxes on their profits and eliminating regulations that were 
designed to protect people and the environment. Though this is good news 
for companies like Canada's Goldcorp or Gildan, it has disastrous 
consequences for Hondurans, who find themselves drinking water poisoned 
by Goldcorp's runoff, or developing permanent disabilities in Gildan's 
factories.

These companies have no fear of reprisal because the Honduran state is 
now firmly in the pocket of big business, and has proven itself more 
than willing to use violence to protect its interests. Case in point: 
the assassination of Berta Cáceres.

This, perhaps, is where Honduras' story is most demoralising but, 
paradoxically, also most hopeful. On one hand, her assassination has 
demonstrated very clearly that anyone who opposes the powerful interests 
in Honduras is in danger. But at the same time, the defiant response to 
her murder has proven that Hondurans' courage and commitment to 
outlasting the dictatorship and defending the land is unfaltering, 
marked by massive demonstrations in her name, a swell of international 
attention to her case, and the promise scrawled on the walls of 
Honduras' cities that "Berta did not die, she multiplied."

The dangerous climate for environmental defenders in Honduras is a 
product of the actions of both the Honduran and the North American 
governments. As such, for those of us outside of Honduras who are 
committed to environmental and social justice, it is paramount that we, 
too, become Berta Cáceres. Human rights and environmental organisations 
in North America - like Rights Action and Global Witness - have stood in 
solidarity with those in Honduras - like COFADEH and COPINH - who have 
opposed the military government and demanded a return to democracy and 
the protection of basic rights. These networks will be crucially 
important to protect environmental and community defenders like Berta's 
daughter, who has taken up her mother's work and, by extension, the 
associated risks.

/*Tyler Shipley *//teaches politics, economics, and history at Humber 
College and York University in Toronto, Canada, and is the author of the 
forthcoming book//*"Ottawa and Empire: Canada and the Military Coup in 
Honduras".*/

-------------- next part --------------
An HTML attachment was scrubbed...
URL: <http://openspaceforum.net/pipermail/worldsocialforum-discuss_openspaceforum.net/attachments/20160428/2ba32649/attachment.html>


More information about the WorldSocialForum-Discuss mailing list